KIHLEN 07
Secreto a voces
Fue, por muchos años y por voluntad propia, desconocida para el público.
Tenía una formación muy sólida, en permanente actualización, con maestros
reconocidos.
Y una producción muy personal y copiosa sólo conocida por los familiares y
sus compañeros de los varios talleres a los que asistió. La insistencia acrecía
con el transcurrir del tiempo, ¿porqué no exponía su obra? No cabía conjeturar falta de arrojo, hipótesis descartada por la consecuencia de sus búsquedas plásticas y los hallazgos logrados. Tampoco reticencia o timidez en esta
mujer bella, cordial, solidaria, probada en la vida y en el arte.
A todas las insistencias respondía: Sólo quiero ser pintora. Esa era la invariable explicación de Ides Kihlen, que de ella se trata. Resumía de tal modo
la preocupación esencial que priorizaba ante la profesionalización y las demandas derivadas de la misma, que estimaba secundarias, trabajosas y -tal
vez- baldías.
Tal vez la decidió Adolfo Nigro, mentor y amigo, que la apremió a "compartir", Ante esa apelación a la generosidad Ides cedió su postura abstinente, sostenida por décadas.
Como para celebrar la determinación y el nuevo milenio Ides Kihlen debutó
en arteBA 2000, en el stand de Galería Arroyo. Fue un éxito de público,
crítica y ventas.
Era la revelación de una obra madura pero libre de insistencias que dieran
lastre a la poética gozosa de sus dibujos, collages, pinturas y técnicas mixtas.
A la sorpresa aportada por la obra de arte desconocida se sumaba la bella
lozanía de Ides Kihlen, nacida en Santa Fe en 1917.
Nada la arredra. Ni el suceso obtenido en Expo-Anticuaria (Buenos Aires
y Córdoba), Feria de Arte y Antigüedades de San Pablo y la consagratoria
retrospectiva ofrecida por el Museo Nacional de Arte Decorativo en octubre de 2002. Fue una alternativa de máxima, acompañada por un libro con
ensayo de Mercedes Casanegra. La investigadora debió fijar cronologías
para estudiar el desarrollo de la obra. Tarea ingente ya que Ides Kihlen no
fechaba, titulaba, sistematizaba ni firmaba sus obras. ¡Menudo enredo para
el investigador y curador!
Tantos pormenores operativos se resumen con la plena celebración del arte que
Ides Kihlen, de expresión secreta o pública, destila con parsimonia y pasión.
Libre de preconceptos designados por lo popes (curadores, teóricos, críticos)
que ponen discurso, citas ilustres pero nula consideración -¿o percepción?-
de la naturaleza plástica y estética del motivo del discurso pomposo. Ides
Kihlen es fiel a la identificación asumida mucho antes de su presencia ante
el público.
Sin quemar etapas pero sin retardos, a su manera y tempo (Ides, música
también) fue construyendo su obra y confirmando su índole más profunda.
Con sabia paciencia fue destilando, decantando, y apropiándose de aprendizajes y experiencias.
Los frutos de este alambique conceptual están a la vista. Ides Kihlen trata
aquellos temas que ama (familia, naturaleza, sueños, acordes armónicos a
su sensibilidad) con un espíritu libre, angélico. Y también con desparpajo, de
no mediar la constancia de su insistencia de formación que la hizo transitar
por la Academia Perugino (1925), Escuela de Bellas Artes (con los maestros
Antonio Alice, Pío Collivadino, José Antonio Merediz) y los talleres de Antonio Puig, Emilio Pettoruti, Juan Batlle Planas, Adolfo Nigro.
En ninguno de ellos su tránsito fue breve ni baladí. De todos ellos aprendió,
metabolizó y a asimilió enseñanzas, la fundamental y recurrente fue alcanzar a ser ella misma.
La travesía inicial puede inferirse en el ejercicio gozoso de la libertad ganada
que evidencia su abra actual. Esta presente en la imagen abstracta de connotación musical -su pasión paralela a la pintura- en la composición abierta,
en la texturación que libera y revela la naturaleza del material resignificado.
Vuela poéticamente pero subyace en cada obra el fundamento de la libertad
ganada, paso a paso, obra a obra.
El tránsito del ámbito privado al conocimiento público no melló el temple
de Ides Kihlen. Pasó del círculo intimo, pintora en secreto, a ser un secreto a
voces de alcances amplificados en cada presentación. La muestra de su producción más reciente ofrecida hoy en Coppa Oliver arte ratifica las aseveraciones precedentes.
Cada obra que conforma la muestra contesta la pregunta formulada por
años: Ides Kihlen es, por derecho propio, una artista.
Elba Pérez
septiembre de 2007